¿Qué ocurrió?

Celta Vigo vivió un momento especial el 6 de julio de 2026 cuando Borja Iglesias entró en el minuto 90+2 del partido España‑Portugal en el Mundial, convirtiéndose en el 13.º jugador del club en debutar en una Copa del Mundo. El delantero, que había marcado 18 goles en 50 partidos para el Celta, jugó apenas dos minutos, pero la afición no tardó en corear su nombre.

¿Cómo lo celebró el club?

El anuncio llegó a través de las redes oficiales del Celta, donde se resaltó el hito histórico. En el Parque de Castrelos, miles de seguidores se reunieron frente a una pantalla gigante para seguir el encuentro en directo. Cuando Iglesias pisó el terreno, el público gritó su nombre, creando una atmósfera de fiesta que se prolongó durante la ronda de cuartos de final.

¿Qué significa para el jugador y el equipo?

Para Borja, el debut llega en una temporada donde volvió a la selección tras anotar 18 goles en 50 partidos con el Celta, acumulando 2 710 minutos de juego. Es su noveno partido con España y el séptimo de la actual campaña internacional. El gol‑cero también se beneficia de la buena racha del club: Celta Vigo ocupa el 6.º puesto en La Liga con 54 puntos, 14 victorias, 12 empates y 12 derrotas en 38 jornadas, y su forma reciente es W‑D‑L‑W‑W, con dos victorias consecutivas.

¿Qué sigue para Celta Vigo?

El equipo sigue luchando por escalar posiciones, a 40 puntos del líder Barcelona en la carrera por el título. Con 53 goles anotados y 48 recibidos (+5 de diferencia), el conjunto busca consolidar su juego ofensivo, donde Iglesias sigue siendo una pieza clave. El último resultado fue un 1‑0 ante Sevilla el 23 de mayo de 2026, y la plantilla confía en mantener la tendencia ganadora mientras se acerca el cierre de temporada.

¿Cómo vivió la afición el momento?

Los seguidores del Celta, conocidos como celtistas, organizaron una transmisión masiva en Castrelos, donde la pantalla mostró el gol de Portugal y el momento del sustituto. La comunidad cantó "¡Iglesias!" cuando el delantero salió al campo, demostrando que el vínculo entre el jugador y la afición sigue fuerte, pese a los minutos limitados en el torneo.